50 - La lucha por dominar las radiofrecuencias

No nos
paramos a pensarlo, pero todo el espacio a nuestro alrededor tiene
dueño; por él circulan ondas electromagnéticas que no necesitan de
un medio material para propagarse, y en diferentes escalas,
pertenecen a uno u otros.
Están por un lado los emisores de radio o televisión
que ocupan cada uno de ellos una frecuencia distinta según
concesiones administrativas, o no. Los teléfono móviles, los
mandos de infrarrojos, los radioaficionados, walki-talkis... Todo
el espectro electromagnético está ocupado, desde las extra bajas
frecuencias hasta las extra altas, pasando por todas las
graduaciones intermedias.
En este ambiente muchos desean "limpiar" de
radiofrecuencias el ambiente a su alrededor y para ello utilizan
unos nuevos aparatos que cada vez van a ser más empleados. Los
inhibidores de radiofrecuencias impiden o dificultan las
transmisiones radioeléctricas en un determinado rango de
frecuencias mediante la emisión de una señal de mayor potencia que
la del emisor que quiere transmitir.
Las cárceles están instalando inhibidores para que los
presos no usen móviles en su interior. En las cárceles españolas
los teléfonos móviles cuestan entre 600 y 1.000 euros, que pese a
estar prohibidos por el reglamento penitenciario por razones de
seguridad, puede utilizar cualquier preso; muchos abogados
reconocen en privado que hablan a través del móvil con sus
clientes encarcelados y tanto el Cuerpo Nacional de Policía como
la Guardia Civil ha detectado, en algunas intervenciones
telefónicas, conversaciones entre reclusos y delincuentes que eran
objeto de investigación.
En la mayor parte de los vehículos oficiales o con
riesgo de ataques terroristas o de otras fuerzas, se vienen
incorporando perturbadores de señal que interfieren sobre las
frecuencias más habituales para el uso en activación de explosivos
a distancia, de igual modo que en comisarías o cuarteles de la
Guardia Civil.
En determinados edificios se impiden las comunicaciones
en ambos sentidos. Supuestamente para evitar el espionaje y las
comunicaciones no autorizadas con el exterior mediante
transmisores, como teléfonos móviles, cámaras, micrófonos,
transmisiones de datos, etc.
Aunque estos dispositivos pueden bloquear las
frecuencias más convencionales, no puede bloquear todas las
frecuencias del espectro electromagnético. Parece ser que el método más seguro
en esta "guerra de las radiofrecuencias" es el conocido como "la jaula de Faraday".
También son utilizados por los delincuentes, como por
ejemplo los pertubadores de GPS y GSM, usados por ladrones para
anular alarmas de robo, en el primer caso para evitar la
localización de vehículos robados y en el segundo para eliminar el
sistema de comunicación de respaldo vía GSM, que se activa al
cortar la línea telefónica convencional en alarmas de edificios y
cajas de seguridad.
Como resultado a todos nos ha pasado que nuestro
teléfono se ha quedado sin cobertura inexplicablemente o que el
mando de nuestro coche de repente no quiere hacernos caso.
Imagen: Copia de "El Grito" (1893) del pintor
expresionista noruego Edvard Munch (1863-1944)