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43 - Besarse es una forma de conocerse

     Detrás de un beso de tornillo hay milenios de evolución y no poco de picaresca genética. Lo que pudo empezar como una técnica de cortejo ha acabado convirtiéndose en un método de espionaje. El beso, cuanto más húmedo y con más lengua mejor, es una base de datos bioquímica que la mujer procesa inconsciente, pero implacablemente: de ahí obtiene información sobre las condiciones físicas de cualquier candidato, así sea remoto, a padre de sus hijos.

     También los machos humanos pueden sonsacar así hasta qué punto las hembras humanas son fértiles, incluso si están más cerca o más lejos de la menstruación. Como los hombres tienen menos sensibilidad bioquímica que las mujeres, necesitan muestras más grandes. Esto explicaría porque los hombres prefieren los besos de tornillo, hasta el fondo de la garganta, y con la boca abierta al máximo.

     Pero parece que los besos espía son más patrimonio de las mujeres. Los hombres priorizan su uso como reclamo sexual. No sólo en el sentido más evidente: a través de la saliva hay intercambio hormonal, por ejemplo de testosterona. Cuando un hombre logra introducir testosterona en la boca de una mujer, esto mejora su receptividad sexual, hasta el punto de que algunos acusados de violación se sienten menos culpables si ha habido besos previos en la boca con la víctima.

     Besar bien no garantiza el éxito, pero besar mal casi seguro que lleva al fracaso. Hombres y mujeres coinciden en dar más importancia al beso en las relaciones de largo recorrido que en las efímeras. En este último caso, para el hombre el beso es un mero instrumento erótico; se muestra más dispuesto a prescindir de él (hay más hombres que mujeres dispuestos a tener sexo sin besos, mientras más mujeres dispuestas a marcar la diferencia, como las prostitutas cuando se niegan a besar en la boca a sus clientes) y lo ve más útil al principio, para engrasar la máquina, que al final. La mujer es más proclive a besar después de un coito puntual. El hombre tiende más a eludirlo, cuando ve en él el fantasma del compromiso.

     La mayoría de las mujeres dicen que no se acostarían con alguien al que no hubieran besado. Ellos no le dan tanta importancia, aunque los usan en las reconciliaciones, en eso se igualan con los chimpancés y los bonobos, que también se besan mucho para hacer las paces. Un estudio universitario ha investigado el comportamiento de los individuos al besarse y concluye que el 'primer beso' podría ser decisivo: más de uno descubre tras darlo que no tiene interés por la persona a la que ha besado.

     El beso es utilizado por la mayoría de las parejas del planeta, cuando dos personas se besan se produce un intercambio de información que les permite conocer si son genéticamente incompatibles. El beso es utilizado como estratagema para valorar a quien se besa, como creador de lazos afectivos y como elemento que fomenta la excitación sexual.

     El estudio concluye que las mujeres dan más importancia a los besos, pues los utilizan para evaluar a su pareja. A la pregunta de si alguna vez habían descubierto que no les atraía alguien al besarle por primera vez, más de la mitad de las encuestadas respondieron afirmativamente. Con respecto a las relaciones sexuales, ellas son más reacias a acostarse con alguien sin haberle besado antes.

     Los resultados de ellos son significativamente distintos: la mayoría tendrían sexo con una chica sin haberla besado antes, aunque no se sintieran atraídos por esa persona y a pesar de que ésta besara mal. Los factores que más influían en los encuestados, a la hora de decidir si besar a alguien o no, eran la cara, el cuerpo y el peso de la chica en cuestión. Los varones no utilizan los besos para conocer más a su pareja, pero sí para finalizar una pelea, como reconciliación. Los autores concluyen que el beso es una estrategia utilizada en el noviazgo para conocer más a la otra persona, para aumentar la excitación sexual y para desarrollar un vínculo afectivo en la pareja.

     Un beso es el acto de tocarse con los labios, aparece como una instintiva forma de demostrar afecto y seguramente se da por primera vez de la madre hacia su hijo. Numerosas interpretaciones buscan el origen del beso en el impulso de succión del bebé, las tendencias canibalísticas, (el mordisco amoroso), o la costumbre de tribus primitivas de olfatearse y olerse. Se habla también de que su origen se remota hasta el hombre del Cromagnon, cuando la mujer alimentaban a sus crías masticando la comida hasta hacerla puré que luego pasaba de su boca a la de su pequeño.

     El Kamasutra describe tres clases de besos: el nominal, en el que los labios apenas se tocan; el palpitante en el que se mueve el labio inferior, pero no el superior; y el beso de tocamiento, en el que participan labios y lengua.

     Antiguamente la gente solía besar la mano de aquella persona con un nivel social más alto, o al de mayor jerarquía en la familia como los padres, abuelos o bisabuelos o bien quien tuviera un cargo importante en determinado ámbito como el padre de la iglesia, los cardenales, los obispos, etc; ese beso era muestra de respeto más que de afecto; en cambio se besaban en la mejilla dos personas de iguales condiciones como muestra de cercanía. A las damas para no faltarles al respeto también se les besaba en la mano, en vez de la mejilla.

      Ya sea para demostrar afecto, cariño, ternura o amor; un beso será siempre bienvenido; siempre y cuando se dé con respeto y discreción.

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