40 - Si duermes poco, serás gruñón
Hay pruebas del vínculo neural entre la pérdida o privación del sueño y los trastornos
psiquiátricos. ¿Se siente mal cuando duerme poco? ¿Cansado, emotivo, de
mal humor, reacciona de manera negativa? Lo más probable es que sea así, porque
cuando una persona no duerme lo suficiente, los centros emocionales del cerebro
reaccionan excesivamente a las experiencias negativas.
Las personas que duermen mal tienen un 40% más de
posibilidades de desarrollar ansiedad y depresión. Los insomnes, que son
aquellas personas que duermen menos de lo que necesitan, sufren las consecuencias
durante el día en forma de irritabilidad, mal humor, pérdida de concentración,
pérdida de memoria...
El sueño parece restaurar nuestros circuitos emocionales en el cerebro, y al
hacerlo nos prepara para los retos del día siguiente y las interacciones
sociales; la privación del sueño fractura los
mecanismos que regulan aspectos clave de nuestra salud mental. Es casi como si,
con la falta de sueño, el cerebro revirtiera a una pauta más primitiva de
actividad, con menos capacidad para colocar las experiencias emocionales dentro
de un contexto y de producir las respuestas apropiadas.
El sueño no es un lujo que podemos elegir cuando nos
gusta. Es una necesidad biológica y sin él hay un límite hasta dónde puede
estirarse la cuerda antes de que se rompa, con consecuencias cognitivas y
emocionales. Lo recomendable es que los adultos duerman entre siete y
ocho horas y hagan una pequeña siesta de 10 a 15 minutos durante el día.