
Una madre iba por la calle con su hijo de 13 años y un compañero de clase le
empezó a insultar. El niño bajó la cabeza y le dijo: "Vámonos, mamá, vámonos", y
ella respondió: "Cómo que vámonos, ¡qué te piensas, mocoso, deja en paz a mi
hijo!". El otro, también de 13 años, contestó sin tapujos: "Tú cállate, puta,
esto es entre el marica de tu hijo y yo". La madre apretó más fuerte la mano de
su hijo y ambos se fueron a casa llorando.
Porque soy de otra raza, país, religión, o bien soy
diferente físicamente: más gordo, más bajo, más alto, visto diferente... Cada
persona es diferente a las demás y eso es bueno. Cada cual es como es y eso nos
hace únicos y valiosos. Incluso dentro de un mismo grupo, de una misma clase
social o de una misma raza nadie es igual a otro. Todos somos diferentes y ahí
eso enriquece a la Humanidad. No creas que el problema lo tienes tú, sino al
revés: el problema lo tienen aquellos que se creen superiores...
"Que me insulten es lo corriente, me persiguen, me
amenazan. Me ponen motes. Me van a insultar hasta debajo de mi casa. Me empujan,
me agarraron entre dos. Al principio no me chivé, me quitaban los zapatos, los
tiraban, la mochila. Una vez entre él y otro quisieron bajarme los pantalones,
en el autobús. El conductor pasaba de todo. Yo aterrorizado... intento
hacer como que no me importa. Dejé de ir en el autobús. Pienso todas las noches
en lo que ocurrirá mañana... una nueva humillación..., nadie se pone de mi
parte, ¿porque tienen miedo? Un día me tiró una paloma muerta y caca de perro. Y
piedras, muchas me tiró. Tuve muchas ganas de “ desaparecer”, por no
aguantarlo... En serio. No veo otra salida. Se me junta todo... es peor
que un cáncer, no veo más que cosas malas en la vida…"