El caballero ve a una señora bellísima y muy bien
puesta, sentada en una cafetería. «Es usted –le dice– la mujer más
hermosa y elegante que he visto en mi vida. Me fascinan esos ojos, esa
boca, esa forma de vestir. La amo, se lo juro. Pero respóndame, por
favor. Dígame algo.» Y la otra contesta: «¿Pa qué?… ¿Pa cagarla?».