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Juan Negrín
López, Indalecio Prieto y Tuero |
Don Juan Negrín López. ...Judíos, gitanos,
sois más malos que Negrín , nos decían los vecinos, los padres, los abuelos.
Luego venía la alpargata, de vez en cuando alguna hostia, y otra vez la frase:
Más malos que Negrín, más malos que Negrín...
El lavado de cerebro que acompañó al genocidio
franquista -sin el cual no habría sido posible - surtió efecto en muy poco
tiempo. Negrín, de héroe de la resistencia democrática pasó a villano en el
régimen del Nacional-Catolicismo, del fascismo español. Sin embargo, nunca se
sufrió tanta hambre -en todos los sentidos - como cuando los curas, los
militares y los terratenientes recuperaron a sangre y fuego el poder que «por
naturaleza» les correspondía.
Las píldoras del Dr. Negrín, esas
lentejas tan denostadas que fueron elegidas por el maestro de fisiólogos dado
su valor proteico y energético para alimentar a un pueblo sitiado por todos
lados, impidieron que la hambruna acabara con la vida de miles de personas en
la zona leal. Ni alimentos nos vendían las grandes potencias democráticas
temerosas de que el Führer enfureciera, pero sabedoras de que lo haría, de que
lo había hecho ya en España, en Austria, en Checoslovaquia.
Enrique Moradiellos , uno de los
grandes historiadores de este país, ha escrito una tan monumental como
esperada biografía, la de Don Juan Negrín López , cubriendo un vacío ya
lacerante. Para ello no sólo ha contado con el archivo personal del gran
científico y político, sino con los de la CIA, el FBI, el Foring Office, el
KGB, los bancos de España, Francia, México, Inglaterra, Rusia y todos los
grandes archivos estatales de los países que tuvieron algo que ver, por activa
o por pasiva, con la guerra y la posguerra española. Y no ha dejado cabos
sueltos, es un libro de historia para la Historia.
Don Juan Negrín fue ante todo un hombre bueno, un
hombre que sacrificó su vida para evitar que en su país ocurriera lo que tras
la victoria de los felones ocurrió. Políglota -dominaba a la perfección cinco
idiomas y con bastante tino otros tantos - , se formó en Alemania, siendo el
maestro de casi todos los grandes fisiólogos españoles del siglo XX, desde
Severo Ochoa a Grande Covián , pasando por García Valdecasas , José Puche ,
Blas Cabrera, Rafael Méndez . Comisario para la construcción de la Ciudad
Universitaria madrileña, su meticulosidad y celo le llevaron en ocasiones a
subirse a los andamios donde los albañiles trabajaban a marchas forzadas para
acabar las nuevas facultades. Lo suyo fue siempre estar al pie del cañón.
La misma entrega, idéntico metodismo, ilusión, voluntad
e ingenio que había aplicado a la formación de médicos y fisiólogos o a la
supervisión de la construcción de la Ciudad Universitaria, dedicó Negrín a la
política cuando de la mano de su íntimo amigo Indalecio Prieto accedió al
Ministerio de Hacienda. Tras poner orden en las arcas públicas, Negrín, con el
asentimiento del resto de ministros, decidió trasladar las reservas de oro a
Rusia, el único país dispuesto a vender, y a qué precio, armas al gobierno
democrático español. Años después de la guerra, Negrín entregó al Banco de
España franquista justificantes pormenorizados que aclaraban en qué se había
gastado ese dinero: armas, comida y ayuda a los desterrados. Franco ocultó
esos justificantes y siguió alimentado el mito de Satanás-Negrín. Ahora,
Enrique Moradiellos -antes Ángel Viñas- nos los pone delante de los ojos junto
con los de su archivo personal: No sólo se gastaron esas reservas, sino que el
Gobierno español dejó sin pagar un crédito a la URSS.
Negrín sabía que sin la ayuda de las democracias la
guerra estaba perdida. Soldados sin armas ni municiones, mal nutridos
difícilmente podrían ganar a un ejército bien pertrechado. Una y otra vez,
hasta el final mismo de la contienda, apeló a las democracias para que
obligasen a Franco a firmar una paz sin represalias; una y otra vez tanto
Francia como Inglaterra se negaron, una y otra vez el fascista general Franco
ignoró sus ruegos de paz sin venganza. Todos sabían lo que los fascistas
españoles habían hecho en los territorios que habían ido tomando: Un
exterminio político; también sabían lo que harían si ganaban la guerra. No se
equivocó Negrín ni quienes lo defendieron hasta la derrota.
Negrín utilizó al partido comunista,
nunca el Partido Comunista a él, para organizar la política de resistencia,
seguro como estaba de que la guerra mundial estallaría de un momento a otro
uniendo la causa de la democracia española a la de los aliados. El
bienintencionado pero desgraciado golpe de Estado del coronel Casado dio al
traste con su política de resistencia, pero Don Juan Negrín no se dio por
vencido y desde la posición Yuste, en las proximidades de Elda, apenas
custodiado por unos cuantos soldados, quiso proseguir la lucha junto a su
pueblo. Salió de Alicante, en avioneta desde el Hondón, cuando los mercenarios
le pisaban los talones, pero nunca se rindió.
(Extraído de un artículo de PEDRO L. ANGOSTO para INFORMACION)
Pedro L. Angosto es doctor en Historia.