Un
nuevo estudio llevado a cabo por Philips y el renombrado profesor y
neurocientífico Dr. Daniel J. Levitin, indica que la música activa el
cerebro de la misma forma que un estimulante químico, originando
elevados sentimientos de placer, emoción o satisfacción. Al inducir los
mismos sentimientos que el sexo o las drogas, la música produce una
respuesta química por la cual los circuitos neurales implicados en el
sistema de recompensa ayudan a modular en el cerebro los niveles de
dopamina, la llamada “hormona del bienestar”.
Explicado más ampliamente en el nuevo estudio ‘Life Soundtracks’, el
Dr. Levitin analiza el efecto físico que tiene la música en el cerebro,
incluyendo el estado de los sentimientos sobre el Sexo, las Drogas y el
Rock and Roll y cómo la música ayuda a la gente a crear conexiones
musicales personales o Life Soundtracks. Se ha conocido durante décadas
que el estado de ánimo constituye un sistema de recompensa que se
activa cuando los jugadores ganan una apuesta o los adictos utilizan su
droga favorita. Igualmente, en respuesta a la estimulación sexual, el
cerebro se vuelve muy activo, liberando la dopamina u ‘hormona del
bienestar’.
Al reproducir las mismas clases de sentimientos, la música origina
actividad en los circuitos del cerebro asociados con el sistema
nervioso autonómico y produce fielmente reacciones físicas como
transpiración, excitación sexual y “temblores en la columna vertebral”.
En muchos casos, el resultado es un sentimiento de euforia que confirma
la idea del centro de Sexo, Drogas y Rock and Roll en el cerebro.
“El escenario de Sexo, Drogas y Rock and Roll confirma que la música
está en el centro de la creación de las reacciones y estados de ánimo.
La investigación muestra que la música tiene efectos específicos en la
fisiología del cuerpo, incluyendo el ritmo cardiaco, la respiración,
transpiración y actividad mental”, dijo el Dr. Levitin. “La música es
eficaz para moderar los niveles de excitación y concentración, y ayuda
a regular los estados de ánimo mediante su acción en la química natural
del cerebro.”
El estudio Life Soundtracks no solo ofrece información de cómo la
música afecta nuestro cerebro, sino que también informa sobre la
conexión de la música y las actividades cotidianas o las
personalidades. Mientras que los Life Soundtracks musicales específicos
son personales, los efectos de la música sobre determinadas actividades
son universales.
-- Música para el amor. La música se usa con frecuencia para realzar
las situaciones y estados de ánimo románticos. El género y la edad son
variables importantes al considerar lo que constituye un encuentro
romántico y la música idónea para el mismo. Por lo general, las parejas
que comparten gustos musicales hallan con facilidad la mejor música
para ese momento romántico que van a compartir.
-- Música para relajarse. La música puede tener un efecto calmante,
ayudando a las personas a relajarse o dormir. Las personas tienden a
considerar que la música lenta es más contemplativa, relajante,
hipnótica o que induce al sueño. En general, la música que induce al
sueño o a la relajación evita cambios rápidos en el timbre, la
entonación, el volumen o el ritmo.
-- Música para estimular las tareas cotidianas. Una forma de estimular
las aburridas tareas cotidianas o las actividades rutinarias es
mediante la inclusión de sonidos musicales. La música que nos atrae
mentalmente o nos excita físicamente puede eliminar el aburrimiento de
estas tareas o hacerlas menos pesadas.
-- Música para motivar la actuación personal. Las personas utilizan la
música cuando realizan ejercicios físicos para motivar la actuación
individual. La investigación del Dr. Levitin indica que la música
up-tempo es útil, especialmente la música con ritmo, para sincronizar
los movimientos del cuerpo y mejorar la actuación.