Nos volvemos cascarrabias. Según investigadores de
la Universidad de Washington, esto se debe a que los adultos mayores tienen
cada vez menos flexibilidad cognitiva, menos razonamiento abstracto, y menos
memoria inmediata.
Los científicos llegaron a esta conclusión tras una
serie de pruebas, que incluían chistes y relatos cómicos, en las que
participaron 40 adultos mayores de 65 años y 40 estudiantes. Los adultos más
jóvenes tuvieron un rendimiento superior al 6% en la reacción ante los chistes
verbales. En lo que se refiere a los cuentos, su reacción fue superior en un
14% a la de las personas de edad avanzada.
El estudio no tuvo como objetivo determinar qué es lo
que la gente encuentra gracioso, sino establecer si capta lo que se supone que
sea cómico. "Hay mecanismos mentales básicos para comprender lo que ocurre en
un chiste. Los adultos más viejos, tal vez porque tengan déficit en áreas
cognitivas, posiblemente encuentran dificultades para comprenderlo".
Las personas
pierden el sentido del humor a medida que envejecen. Dicho de otra forma, la
cantidad de carcajadas que pueda provocar un chiste es inversamente
proporcional a la edad de los que lo han oído.